Consejos para dejar a tu perro solo

¡Encuentra los mejores consejos para dejar solo a tu perro en casa!

Llega la hora de ir al trabajo o salir a hacer la compra y resulta que tu perro es de los que lo pasan fatal durante tu ausencia. Lo cierto es que no serás el primer dueño que tiene que echar mano de auténtica psicología canina para que su perro sobrelleve este tiempo en soledad de la mejor forma posible. Por lo tanto, seguro que te vienen de perlas nuestros consejos para dejar a tu perro solo. Vamos a verlos.

Algunos perros aúllan, lloran desesperados o la emprenden con los muebles de la casa cuando se ven solos. Así, nuestros animales también pueden experimentar la ansiedad de la separación que, en algunos casos, se alarga durante un día entero. Lo cierto es que dicho problema suele empezar cuando todavía son unos cachorros, pero conforme crecen suele agravarse y tornarse en un auténtico drama. En suma, más vale coger el toro por los cuernos y empezar cuando todavía es un cachorro, pues resultará mucho más fácil para él y para nosotros.

  • Una buena manera de que nuestro perro no experimente dicho estrés es que, primeramente, haya agotado parte de sus energías saliendo a corretear. Además, aprovechará para orinar y hacer sus necesidades. En concreto, se recomienda un paseo de unos 40 minutos, aunque todo dependerá de la edad del perro, tamaño y características. Así, una salida antes de que nos vayamos de casa a trabajar mitigará, sin duda, esta ansiedad, pues el perro se dedicará a descansar o a dormir felizmente durante nuestra ausencia. Por lo tanto, más vale madrugar y dedicarle tiempo a este menester que puede ahorrarnos desagradables sorpresas al regresar a casa cansados. No en vano, es probable que nos topemos a un perro ansioso que ha vomitado e incluso defecado en la alfombra.
  • Nuestra partida le resultará menos dolorosa si tiene el estómago lleno. Ten presente que lo peor que podemos hacer es dejarle con hambre y sin compañía. De hecho, la ansiedad por comer se sumará a la de nuestra ausencia y puede, además, que decida calmarse rompiendo cualquier objeto que le salga al paso.
  • Déjale juguetes para que se entretenga. Si sabes que algo le gusta, no dudes en ofrecérselo. Sabemos de perros que son capaces de permanecer durante horas jugando con una simple pelota.
  • Es recomendable que nuestra mascota no tenga acceso a objetos que pueden resultar peligrosos como cables que pueda mordisquear (especialmente peligroso en caso de cachorros cuya pasión por morder no conoce límites), productos de limpieza, comida para personas, así como ventanas abiertas a las que pueda fácilmente asomarse y entrañar, por lo tanto, un riesgo de caídas.
  • Y, por supuesto, cierra bien la puerta y posibles salidas al exterior pues ciertos perros experimentan tal ansiedad que no dudan en correr en busca de sus amos. Si esto te intranquiliza, puedes adquirir un GPS para tu perro con el que podrás seguir su rastro en caso de fuga. Además, el dispositivo te avisará cuándo tu mascota abandona la zona que has configurado como segura para él. En definitiva, todo un alivio para cuando pasamos horas fuera de casa.

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Estas situaciones resultan especialmente más duras cuando nuestro perro es todavía un cachorro rebosante de energía y todavía sin educar. Toma nota de estos consejos:

  1. Si eres de los que cuando llegan a casa siempre enciende la tele o la radio, más vale que la dejes puesta cuando te vayas. De hecho, el silencio puede causarle extrañeza y producirle más ansiedad.
  2. Lo correcto –para nuestras primeras salidas– es que el perro no pase demasiado tiempo solo de golpe. Seguramente no entenderá qué está pasando. Más vale que le acostumbremos de forma gradual con unas ausencias cortas que luego iremos poco a poco alargando.
  3. Atarlo puede generarle más ansiedad, así que si temes sus trastadas, conviene que cierres las puertas de las áreas más delicadas de la casa como la cocina, el balcón, o el baño, pero ¡no lo ates!
  4. Dejarles cerca prendas que retengan nuestro olor y que, por lo tanto, puedan calmarles es una buena idea. Quizás a tu vuelta lo encuentres dormido plácidamente sobre una de tus camisas.
  5. Cuando a tu regreso notes que el perro está tranquilo y que se ha portado bien, premialo. Seguro que se queda con el detalle. Eso sí, cuando te encuentres un escenario de nervios y travesuras, no recompenses al perro. A la larga acabará entendiendo qué comportamiento se espera de él y cuál resulta más conveniente.

En cualquier caso, es mucho mejor si puedes contar con un miembro de la familia que pueda acercarse a casa durante un rato a lo largo del día durante esas primeras ausencias. Sobre todo si prevés que van a ser largas.

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